guiarte x la CDMX
​No.4, Mayo, 2019
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Zapata en el cruce de las líneas azul y rosa del STC Metro; y, un mural en el Colegio Militar de Tlalpan.

Zapata en el Metro
Sobre la exposición que conmemora el Centenario Luctuoso de Emiliano Zapata en el Sistema de Transporte Colectivo Metro conviene destacar cinco puntos:
1.- El gran número de imágenes que se incluyen, principalmente fotografías, pero hay también de documentos bibliográficos, caricaturas, un fragmento de un mural y hojas volantes, no está por demás señalar que se trata de reproducciones de muy alta calidad técnica y valor estético.

Ubicada en el pasillo que une las líneas 1 y 2, rosa y azul, con la curaduría de Felipe Arturo Ávila y selección fotográfica de Rafael Hernández narra la historia del Caudillo del Sur desde su natal Anenecuilco, su paso por la Revolución, su entrada en la ciudad de México en 1914, su asesinato en 1919 y el inicio de su leyenda con los corridos ilustrados por Posada.
2.- La procedencia de las fotografías, las hay del SINAFO, de la UNAM, del INEHRM y de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos entre otras instancias, en el conjunto sobresalen dos retratos de Zapata de 1914 cuyos originales están en el centro educativo y la dependencia americana mencionados.
3.- La cantidad de instituciones y dependencias involucradas en su realización, el ejecutivo federal, las secretarias de Cultura y Gobernación, la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural, el INAH y el Metro.

4.- Porque queda claro que hubo recursos para la exposición, pero falla la museografía, se repite el mismo panel y se vuelve monótona, no permite que se calibre la importancia de lo que se exhibe, todo está homogenizado como si fuese igual una foto que una hoja de un libro.
5.- Y por último porque hace patente que el espíritu de la lucha de Emiliano Zapata está vivo tal y como lo manifestó una dama, en situación vulnerable, mientras quien esto escribe recorría la muestra ella expreso su hartazgo: pinche gobierno siempre exhibiendo el pasado para seguir gobernando.
Sin duda que hay motivos para la conmemoración: “Zapata no murió. Zapata vive. La lucha sigue”.

Historia de los Colegios Militares "A ojo de águila",
murales de Gerardo Montagno

Las águilas en las culturas prehispánicas simbolizaban el sol, el mito de la fundación de la gran Tenochtitlan en que el Dios Huitzilopochtli les indica que se detengan hasta encontrar un águila posada sobre un nopal devorando a una serpiente, para ahí formar a la nación que hoy conocemos cómo México; cultura en la que los Caballeros Águila fueron considerados una clase especial de infantería dentro del ejercito azteca, ya que ellos abrían camino hacia las grandes batallas.
La "Historia de los colegios militares a ojo de águila", une dos historias paralelas alimentadas de los mitos de la civilización y a los pasajes históricos que le conforman, aquellas que le dieron nombre a el territorio que hoy ocupamos.

Por eso, el aguilucho, -símbolo de los Colegios-, en el brazo del primer cadete que aparece es con la que empieza el recorrido, ya que ella es la encargada de contar la cronología de los murales plasmados por el artista plástico Gerardo Montagno, realizados en el pasillo de los trofeos en el H Colegio Militar de Tlalpan, y toma como hilo conductor a el águila real mexicana como la que cuenta la historia de estos, por lo que el recorrido se desarrolla basá ello, y se detiene en cada uno de los colegios interpretados y en los cadetes que han desfilado por sus instalaciones, y han enorgullecido y contribuido a la heroica formación del bastión patriota que simboliza cada uno de ellos.
Donde las batallas para defender el país se ven plasmadas en alegorías en función de los colores empleados, y en honor a grandes artistas plásticos que no por ser tan conocidos, no son tan importantes como los tres grandes muralistas que también nos han dado orgullo internacional, así, desfilan por sus cielos, los estilos y colores que utilizaban cuatro maestros de las decenas de pintores que han contribuido a plasmar la historia de México, junto con los heroicos Colegios Militares.

Así, vemos desfilar en sus cielos y fondos, a Gerardo Murillo "Dr. Atl", Moreno Capdevilla, Gonzáles Camarena y Saturnino Herrán. En una interpretación libre unida a las águilas, que al recorrer los cuatro muros nos van contando la historia de los edificios que han dado tanto orgullo en defensa de la patria.
Por lo que, empezando por el fuerte de Perote, Veracruz, continuando por el castillo de Chapultepec, para pasar al colegio de Popótla y terminar el recorrido de casi dos siglos en el actual, enclavado en el bosque de Tlalpan, -estos tres últimos en la capital azteca-, siempre acompañados por un cadete vestido a la usanza de cada época. El mismo que al principio suelta el águila para que con su vuelo recorra los murales, y los cadetes que van apareciendo al final de cada uno le indiquen el camino, para terminar la lectura posándose en los brazos de los dos últimos cadetes, en donde la mujer mexicana que tanto ha contribuido a la formación de la patria, se une a la gloriosa historia de éstos.

Una historia basada en su afán patriótico en defensa de la patria por parte de las fuerzas armadas, unida a el orgullo que ha dado el muralismo mexicano reconocido internacionalmente. Así, disciplina y color se funden para contar y elaborar una crónica que orgullosamente se presenta como una aportación donde arte y milicia reencuentran el génesis que une a una nación: el orgullo de ser mexicano.
Fuerza armada y poder pictórico plasmado en cada uno de estos cuatro muros (Gerardo Montagno, Verano de 2016).