guiarte x la CDMX
​No.4, Mayo, 2019
Museos
Comentarios y guiños que quieren llevarlo por la Casa Museo GTT, el MAM y el Munal

Facha de la Casa Museo del Tovar de Teresa
Guillermo Tovar de Teresa, su casa-museo
"Es más fácil hacer dinero que encontrar cosas buenas” cuentan algunos que le soltó Guillermo Tovar de Teresa al magnate Carlos Slim.
​
Por cosas buenas el historiador se refería a obras de arte, documentos históricos e inmuebles arquitectónicos. Y algunas de esas buenas cosas se pueden ver actualmente en la Casa Museo Guillermo Tovar de Teresa que la Fundación Carlos Slim abrió al público el pasado diciembre.

Ubicada en el 52 de la Calle Valladolid en la Colonia Roma la casa-museo en que vivió los últimos años de su vida el también cronista de la ciudad de México tiene una atmosfera del Siglo XIX por los gabinetes de curiosidades y cámaras de maravillas que conserva en sus interiores.
En ocho pequeñas estancias-galerías se exhiben las cosas buenas que encontró y colecciono Guillermo Tovar de Teresa durante los 57 años que vivió, los últimos 18 en la hoy casa-museo que se puede visitar gratuitamente todos los días.

Un pegaso de vidrio de los Avalos y también muchas piezas de la Granja; una monja coronada del XVIII, una niña de Guadalajara de José María Estrada, piezas de talavera poblana del XVII, y el autorretrato de Pingret del XIX en la biblioteca son algunas de las joyas que se exhiben.
Entre la gran cantidad de objetos que se muestran sobresale un pequeño papel de Pedro Friedemberg que es sin duda de las pocas, tal vez la única, obra contemporánea que tenía el autor del Repertorio de artistas en México, por citar sólo uno de sus 39 libros a los que hay que sumar lo que hizo para publicaciones no propias.

Cabe señalar que la planta alta del inmueble no está abierta al público que si puede acceder al jardín. Hay que tener en muy cuenta que no se exhibe todo, falta por ejemplo la fotografía de Edward Weston, Agustín Jiménez y Juan Rulfo y que en algún momento se exhibirán.
Quedan también por exhibirse las obras de Sor Juana Inés de la Cruz que reunió Tovar de Teresa, según el número, lleva ya dos ediciones, de la revista mensual Museo Soumaya en la que se cuenta la historia de la residencia, el propietario y sus colecciones, la publicación se distribuye gratuitamente a los visitantes.

La apertura del inmueble en la Roma es el reconocimiento que se le había negado a Guillermo Tovar de Teresa, nunca se entregó el premio bianual con su nombre que anunció su familia en el Museo de Antropología y es una ridiculez su efigie en vinil en la librería del FCE en el Museo de la Ciudad.
El nuevo espacio cultural indica que el ingeniero Carlos Slim no olvidó aquella frase de Guillermo Tovar de Teresa y se decidió a gastarse una plata en puras cosas buenas para saldar una deuda póstuma ya que como expreso en un acto público: “mi familia y yo le debemos mucho” (David Torrez).

Vista del pasillo Casa Museo GTT

Antonio Caballero en el MAM

¿Por qué hace una exposición un museo?
​
Las respuestas lógicamente son muchas y casi siempre todas justificadas, por ejemplo, el Museo de Arte Moderno aprovechó que hace una década Antonio Caballero ingreso a su colección para presentar la retrospectiva que abrió al público el mes pasado.
El expositor es uno de los fotógrafos que la mirada contemporánea ha rescatado y valorado como un artista, es decir que considera actualmente sus fotografías como piezas de arte y por lo mismo se han presentado con éxito en galerías, ferias de arte y museos a lo largo de la década pasada y lo que va de la actual.

Sin embargo, la exposición en el MAM no hace justicia a Antonio Caballero ni al rescate de un trabajo realizado en la segunda mitad del Siglo XX sino más bien todo lo contrario: echa por la borda todo el quehacer de las casi dos décadas del presente siglo de investigadores, galeristas y coleccionistas.
Las fotografías en exhibición se homogenizan, se estandarizan y no se marcan curatorial y ni museográficamente los límites entre copias de época y copias contemporáneas; ni se da la importancia debida a las publicaciones que fueron el canal primero para la difusión del trabajo de Antonio Caballero ¿por qué se exhiben en muros y no vitrinas?

Salen sobrando que en los muros de la galería se imiten las páginas de las revistas, ¿por qué se usó ese color amarillo tipo Alarma? ¿por qué se enfatiza tanto la imagen del fotógrafo? Sí, es muy cierto que su vida es ejemplo de superación con final envidiable, pero aquí se trata de una muestra del trabajo profesional de un autor que es poco conocido.
¿Por qué Iñaki Herranz, curador de la exhibición presenta una muestra tan caótica? Antonio Caballero. Fotografía 1953-1985, como se titula la exposición, incluye también proyecciones, un lote de cámaras y hasta la portada de un long play de cantante y actriz Angélica María.

El expositor fue también empresario y representante de artistas de la farándula y forma parte de un amplio grupo de fotógrafos que en los últimos años se han empezado a visibilizar, mediante exposiciones y libros, como Juan Ponce, Jesús Magaña y Alberto Vázquez por citar tres nombres.
Sin duda que el comisario quiso echo toda la carne a la parrilla sin considerar que una artista da para mucho, no se acaba nunca y por fortuna Antonio Caballero a esta categoría. ¿Se puede hablar de una retrospectiva cuando falta la mirada de los coleccionistas tanto particulares como institucionales?

¿A qué se refiere el curador de la muestra cuando afirma, en el texto de presentación de la muestra, que el fotógrafo “ha exhibido en todo el mundo”? Tal enunciado evidencia el nivel de su profesionalismo que tanto le ha celebrado el Museo de Arte Moderno desde la pasada dirección.
No hay catálogo de la exposición, aunque en la sala se puede consultar un dummy sobre el mismo, ¿por qué no se abre la muestra con la publicación correspondiente y sí con una gran cantidad de souvenirs?
En conclusión: una oportunidad perdida para Antonio Caballero y un mal inicio de la nueva directiva del MAM (DT).

Atl en el Munal

¿Cuál es la responsabilidad de un museo gubernamental para con las obras de un artista que es Patrimonio Nacional?
​
La interrogante anterior surge ante las dos pinturas de Gerardo Murillo Dr Atl, tituladas Paricutín en erupción y Paisaje con volcán, ambas piezas ejecutadas circa de 1960 en óleo y resina sobre fibracel, que se exhiben actualmente en la muestra que se presenta en el Museo Nacional de Arte.

Los dos cuadros, de dimensiones mayores pertenecientes a una colección privada, exhiben las torceduras del soporte que ocasionan que el bastidor sobre el cual están montadas se deforme y las pinturas en los muros tengan las esquinas levantadas, separadas de la pared.
​
¿No sería más conveniente que las obras entraran a restauración antes de exhibirlas o de plano que no se mostraran si su estado no es óptimo?, ¿hay peligro de qué se deterioren más? Los cuadros de Atl son patrimonio nacional y no pueden salir libremente del país por tal distinción.

Integrada en su mayor parte por obra de los fondos propios del museo tal vez hubiese resultado más atractiva una exhibición con solo la colección del Munal y tampoco queda claro la incursión de autores del pasado y contemporáneos.
​
José María Velasco, Eugenio Landesio, Joaquín Clausell, Francisco Goitia, Luis Nishizawa, Mario Almela, Pedro Flores Ortíz y Jorge Obregón son algunos de los autores que se incluyen en la muestra titulada Atl. Fuego, Tierra, Viento. Sublime sensación.

Ante el resultado actual resulta imposible no recordar la magna exhibición del CCUT en 2011 organizada por el coleccionista Andrés Blaisten, por cierto, el catálogo de esta última muestra no se exhibe en la sala dedicada a las publicaciones en el Munal.
El curador de la muestra es Víctor Rodríguez Rangel e incluyó también un número considerable de fotografías, sobre todos retratos de Gerardo Murillo, algunas ediciones de artista del propio Atl, y material bibliográfico y hemerográfico.
​
¿Por qué se eligió a un curador, a juzgar por sus curadurías, interesado en autores del Siglo XIX? ¿Cuál es la intención de la muestra? ¿Por qué no se ligo la exposición de Gerardo Murillo a la alerta en que varios volcanes tiene a la población mexicana desde hace varios años?

Por último, no hay catálogo, pero si un puesto que vende souvenirs a los visitantes y que nos hace volver al tema del inicio de estas líneas ya que el funcionamiento del puesto coloca en riesgo, en peligro el óleo de Antonio Rodríguez del Siglo XVIII que queda casi dentro del stand.
​
¿Por qué la prisa de la nueva administración del Munal para debutar con una muestra al vapor? (DT).